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Julio 2014

EL PUEBLO SIRIO EXIGE SU DERECHO
A LA AUTODETERMINACIÓN

Crisis de imperialista y de legitimidad en las elecciones presidenciales sirias


Corresponsal de  Voz de la Revolución en Siria

 

Según EE.UU., una buena elección es aquella que cumple con los deseos y las expectativas imperialistas. Siria llevó a cabo elecciones en un esfuerzo del pueblo para tomar posición en contra de la intervención imperialista y la democracia al estilo estadounidense y una forma de resistir al imperialismo de EE.UU. La elección también reveló aún más la crisis de legitimidad que enfrenta EE.UU., cuyas guerras, ocupaciones y liberación de terroristas no pueden detener la resistencia y la unidad de los pueblos para defender sus derechos.

 

Legitimidad Imperial y legitimidad popular

 

Según el Supremo Tribunal Constitucional, el órgano jurisdiccional que supervisó el proceso electoral, votaron 11.634.412 de los 15.845.575 votantes mayores de 18 años, lo que significa una participación del 73.42 por ciento. Esto incluyó a grandes segmentos de la población que habían sido desplazados internamente o externamente, y que se estima representan aproximadamente un tercio de la población. La mayoría de los 7 millones de desplazados son refugiados internos. Las cifras también incluyen a los sirios expatriados en los países donde la votación no fue bloqueada (como ocurrió en EE.UU. y en Canadá).

Las elecciones fueron observadas y supervisadas por 32 países, incluyendo EE.UU., Canadá, Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Venezuela, India, Irán, Irak, Pakistán, Rusia, Sudáfrica, Uganda, Zimbawe y la República Popular Democrática de Corea (RPDC). Estos países emitieron una declaración conjunta, afirmando que las elecciones fueron libres, justas y válidas.

Titular Bashar Al-Assad ganó con 88.7 por ciento de los votos, mientras que los otros dos candidatos –Hassan Annouri y Maher Hajjar- obtuvieron 4.3 y 3.2 por ciento respectivamente. El otro 3.8 por ciento de los votos fueron votos en blanco o nulos.

 

 

El mandatario Bashar al-Assad ganó 88,7% de los votos, mientras que los otros dos corredores - Hassan Annouri y Maher Hajjar - recibieron el 4,3% y el 3,2% respectivamente. Otro 3,8% de los votos fueron válidos o en blanco.

Los sirios que están fuera del país, tienen derecho a votar –en un total de 43 embajadas en todo el mundo-. Los votantes en el vecino Líbano –donde viven 1,1 millones de refugiados sirios, quienes acudieron en gran número a participar en las elecciones. Su numerosa participación provocó tráfico en las carreteras que conducen al complejo de la Embajada en Beirut, incluso  el personal de la Embajada fue sorprendido y el horario de votación tuvo que ser ampliado. Una situación semejante se dio en la Embajada Siria en Amman, en Jordania, donde también vive un gran número de refugiados sirios. Dentro del país, la votación también se extendió hasta altas horas de la noche debido a la enorme afluencia de votantes.

En muchas partes del país, la gente celebraba el Día de las Elecciones con mítines y baile, pero también con disparos de armas de fuego –un ritual común en muchos países en el Levante, pero que se ha extendido desde que comenzó la crisis siria. Es una expresión de la voluntad del pueblo para defender su soberanía.

Muchas personas también posaron en fotografías donde muestran con orgullo la tinta electoral semipermanente en uno o dos dedos. Algunos consideran que esta elección es muy significativa ya que es la primera elección con varios candidatos desde 1953. Sin embargo, incluso como dijo uno de los candidatos, la gente reconoció que la elección era entre Siria y sus enemigos, no entre los candidatos.

Se podría decir que para los ojos de los imperialistas occidentales, a la vista de las interminables filas de votantes que esperaban para emitir la papeleta de su voto en las elecciones sirias, debe haber sido algo  tan ininteligible como indios medievales utilizando hojas de palma como papeletas, para elegir a los miembros de las Asambleas del Pueblo en Tamil Nadu. Si la antigua Roma y Atenas fueron y siguen siendo un modelo para las prácticas electorales pre-modernas, elecciones occidentales y de estilo occidental, deben seguir sirviendo de ejemplo en los tiempos actuales. Un “linaje de democracia” que desafía con interrumpir el discurso dominante.

 

El imperialismo reivindica la coerción

 

A pesar de la alta participación, los mítines y el amplio apoyo que fue expresado abierta y públicamente por el pueblo, el imperialismo de EE.UU. desestimó la elección en Siria y la calificó como “ilegítima”, como un “fraude” y una “desgracia”.  Al hacer esta afirmación, EE.UU. es de sobra fiel a cómo se interpreta la cuestión de la legitimidad: no como algo que es esencialmente inherente a los principios de la soberanía y la autodeterminación, sino como algo que los imperialistas regalan a aquellos que ellos deciden que lo merecen.

Este intento de marcar la elección como ilegítima ha sido triple.  En primer lugar, se afirmó que las elecciones fueron ilegítimas porque el gobierno controló fuertemente y que se obligó e intimidó a la gente para participar en la votación. El flujo de votantes en Líbano, por ejemplo, no fue registrado en los medios imperialistas, mismos que decidieron ignorar el asunto por completo o  retratar las masas que hacían fila para emitir su voto como parte de un frenesí generalizado donde fue prevista de alguna manera,  la capacidad de un individuo para votar racionalmente. Sería totalmente imposible que la seguridad del Estado sirio y sus aparatos de gestión pudiesen coaccionar  a los votantes del interior del país, y mucho menos a quienes votaron en las 43 embajadas en el extranjero, evidentemente esto tampoco lo registran.

Otro aspecto que ignoran es que no todos los que votaron eran partidarios de Assad. Muchos de quienes tomaron parte en las elecciones estaban entre la oposición en las primeras etapas de la crisis y llegaron a rechazar la forma en que todo el asunto se transformó en una guerra de poder imperialista contra el estado y el pueblo sirio, en el nombre de un “cambio de régimen”. Éstos votaron para reafirmar su soberanía y la independencia de Siria. Lo más importante era votar como un desafío a las muchas acciones y amenazas por parte de EE.UU. como es el respaldo que han dado a la violencia de los terroristas, donde se incluyen los bombardeos a los centros de votación y mesas electorales.

En otras palabras, la gente votó por el estado contra la intervención del imperialismo de EE.UU. y sus lacayos árabes reaccionarios. Las elecciones fueron calificadas como “ilegítimas” a pesar de la gran participación total del 73,42 por ciento.  Comparemos  esto con las cifras de las elecciones presidenciales en Egipto –el 47.5 por ciento. El régimen de Obama y sus aliados marcadamente estadounidenses, aplaudieron la elección en Egipto, mientras rechazan la de Siria. El discurso más preciado sobre la democracia y los derechos humanos, es también necesario que se aplique a lo que se refiere del ejército egipcio.

 

Elecciones en tiempos de guerra

 

Otra capa de "ilegitimidad" sostenía las elecciones, mientras continuaba la guerra, y de esto hizo eco el propio Secretario General de la ONU. Sin embargo, se celebraron las elecciones generales iraquíes en 2005 y las elecciones presidenciales afganas en 2004, no sólo durante los combates, sino bajo las ocupaciones coloniales. EE.UU. los consideraba como “referentes” importantes en el camino de permitir a los nativos de esos territorios, para que hicieran justicia por su propia mano, democráticamente a la mayoría de edad. Se trata de un relato que recuerda que esas designaciones colonialistas y racistas son un retroceso y que se debe considerar como algo ineficiente e inmaduro el “exigir” la colonización.

En el lenguaje de la Doctrina Obama, "Siria no tenía derecho a celebrar elecciones en medio de la guerra", naturalmente se traduce como: "Siria no tiene derecho a ser soberano." Países como los EE.UU., Canadá, Francia, Alemania, Bélgica, Turquía, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos impusieron este dictado mediante el bloqueo a los sirios, para que no pudieran votar en las embajadas sirias allí.

EE.UU. ha orquestado y llevado a cabo golpes de estado, ha impuesto sanciones ilegales y criminales, embargos que estrangulan a los pueblos y sus economías, ha negado y minado el derecho a voto a los afromericano en su país, ha financiado y apoyado campañas para desestabilizar y fragmentar países en todo el mundo y no está en condiciones de predicar la democracia en el mundo.

 

E.E.U.U. califica como ilegítima la resistencia siria

 

El aspecto final de “ilegitimidad” es negar que el pueblo sirio ha mantenido su posición frente a la agresión imperialista y ha frustrado los numerosos intentos de acabar con la soberanía de Siria, incluso a través de liberar a los terroristas (como los del tipo Wahabi), bajo la bandera de “un cambio de régimen” y de “intervencionismo humanitario”. Para EE.UU. la resistencia es “ilegítima” y también lo es cualquier proyecto para construir una nación que busque su independencia política y económica, ya sea en África, América Latina o en el Medio Oriente.

Al mismo tiempo, las acciones de EE.UU. dejan muy claro que para ellos, si es “legítimo” el financiamiento y la capacitación de los extremistas que cometen crímenes atroces contra el pueblo de Siria. Reclutar “yihadistas” de 87 países para arruinar al país también lo consideran “legítimo”. Igualmente “legítima” es la persecución sistemática a hospitales, centrales eléctricas y subestaciones así como carreteras e infraestructura –todos los crímenes de EE.UU.

Desmontar más de 10 mil fábricas en Aleppo, la capital industrial de Siria y transladarlas a Turquía, un miembro clave en la alianza militar de la OTAN, es “legítima” vista con los ojos de los imperialistas que dicen amar a la humanidad. La Unión Europea levantó parcialmente las sanciones impuestas a Siria para permitir el flujo de petróleo desde los campos, bajo el control de una de las ramas de Al Qaeda. Esta es una importante fuente de ingresos que se dice están utilizando para ampliar y financiar la carnicería que estos terroristas han estado llevando a cabo en Siria, y ahora, una vez más en Irak. 

De acuerdo con las actuales estimaciones, la economía Siria, se ha reducido en más del 45 por ciento, con un desempleo que afecta a casi la mitad de la población. Cerca de 8 millones de sirios han caído en la pobreza y 4,4 millones viven en condiciones de pobreza extrema. Según el Centro Sirio de Investigación Política, el impacto económico de la guerra contra el pueblo de Siria, ha sido “equivalente a la mayor desindustrialización”. Para las oligarquías imperialistas internacionales encabezadas por EE.UU, es justificable toda la destrucción sistemática en contra de una nación, mientras que criminalizan cualquier tipo de resistencia a sus proyectos contra la hegemonía y el progreso de los pueblos.

 El "derecho a proteger" –uno de los principios de la Doctrina Obama-, ha tenido como objetivo eliminar el derecho a la soberanía, que ha sido tan integral para la gestión de las relaciones internacionales desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. La soberanía y la autodeterminación, son internacionalmente reconocidos como Derechos Colectivos, conferidos en la carta de la ONU y suscritos por los Estados miembros. Su consagración en la ley surgió de la derrota del nazismo y del fascismo en la Segunda Guerra Mundial y la demanda de los pueblos para evitar más guerras, así como para ampliar y modernizar la democracia. 

Los imperialistas, en su arrogancia, están ciegos ante la realidad de que los Estados soberanos e independientes, celebran elecciones no como un asunto para satisfacer a otros –como un espectáculo para los imperialistas- sino más bien, para que los estados llamen a su población a votar como una expresión de su libertad para la autodeterminación y la defensa de su soberanía. EE.UU. está actuando para poner fin a tal desafío y, como ejemplos que se muestran ante todo el mundo, no dudó en diezmar a los pueblos mediante líneas sectarias y étnicas, la guerra subsidiaria –o guerra proxy- así como la colonización y la destrucción absoluta.

El pueblo sirio rechaza los planes de Obama que solo crean caos, destrucción y guerra. El derecho a la autodeterminación y a la soberanía son hoy la plataforma de lucha del pueblo sirio contra la intervención imperialista y la agresión. Emitir un voto en las últimas elecciones presidenciales, fue una de las muchas facetas de esta lucha que continúa.

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